Agresores
"No hay cosa que agobie más el alma que tener un pecado en el ánima, agravada la conciencia con remordimiento, y con sentimiento, que te digas tú a ti mismo, viéndote perdido por el pecado: (...) ¿Cómo te puedes sufrir a ti mismo? ¿Cómo cabes en ti? ¿Cómo no revientas?" -San Juan de Ávila
En los casos de abusos sexuales se pueden distinguir los mismos tipos de personajes de todas las situaciones de violencia de los adultos: los abusadores que su vez fueron abusados cuando eran nños, los niños víctimas sometidos al poder de los adultos y los terceros, los testigos, los cómplices, los indiferentes.
Las características de los abusadores
Cuando se trata de describir las características de la persona que abusa sexualmente de niños o niñas, generalmente se habla en términos masculinos porque se ha trabajado mucho más en la descripción de la personalidad de los ofensores varones. Esto se debe a que el 95 a 99% de los abusos sexuales son perpetrados por hombres.
Si bien se conoce la existencia de ofensores femeninos, los pocos estudios indican que en los abusos sexuales perpetrados por las mujeres, éstas presentan un marcado grado de psicosis.
Sin embargo, es importante advertir que esto no nos debe conducir a pensar que todos lo hombres son abusadroes en potencia, y que al hablar de características del ofensor se caiga en generalizaciones o estereotipos que reduzcan la figura del abusador a un perfil determinado.
Las investigaciones realizadas presentan un acuerdo al señalar al abusador masculino como una persona con una variedad de problemas interpersonales y un variedad de problemas sexuales. Sin embargo, no se ha encontrado una descripción única que permita identificar al abusador con características claras y reconocibles.
En este sentido se han encontrado un conjunto de elementos que se hallan asociados a la figura del abusador y que han sido recogidos de los estudios realizados. El análisis de dichos elementos nos permitirá tener una idea de las características encontradas en la mayoría de los ofensores. Las características identificadas podrían resumirse en:
- Historia personal. Es el primer elemento en el cual la presencia de abusos físicos y/o sexuales en la infancia, relaciones familiares extremadamente rígidas y distantes, así como la carencia de un ambiente familiar de cuidado y afecto pueden generar conductas abusivas en la vida adulta.
- La personalidad. En cuanto a las características de la personalidad, hay bastante inconsistencia en los estudios realizados. Mientras algunos investigadores definen a los abusadores como pasivos, ineficaces, inadecuados, introvertidos, otros trabajos los describen como dominantes, autoritarios y controladores. La mayoría de los ofensores no muestran una patología severa, se los describe más bien como sociópatas.
- El poder. El elemento de poder es muy importante, ya que el abuso sexual infantil tiene en su origen una estructura igual a la que se da en los casos de mujeres golpeadas o violadas. El proceso de socialización y el modelo masculino que la sociedad sigue priorizando conduce a los hombres a mantener ciertos privilegios que les permiten dominar y someter al otro; también les permiten creer que las mujeres y los niños les pertenecen. Por tanto, pueden usar su cuerpo para su placer o para descargar su enojo.
- Clase social. A menudo suele mencionarse la clase social asociada a las características del abusador. Debemos partir de la base de que los abusadores provienen de toda clase social, de cualquier raza, del medio rural o urbano, de cualquier profesión. Si bien las denuncias provienen en su mayoría de las clases socioeconómicas pobres, se debe tener presente que los ofensores de clases sociales más altas poseen más recursos para eludir la detección y la denuncia.
- Alcohol y drogas. El conzumo del alcohol y las dorgas es un tema muy debatido. Un punto de vista es el que plantea que los abusadores justifican su comportamiento inadecuado por el uso de alcohol y drogas como una forma de no asumir su responsabilidad en el hecho.
- Problemas maritales. La asociación entre los conflictos conyugales, problemas de comunicación de pareja, incluida la violencia y la ausencia de la pareja durante tiempos considerables, aumentan las probabilidades de abuso sexual infantil por parte del adulto o progenitor abusivo.
- Confusión de roles. El último elemento que se puede mencionar es la confusión de roles, por ser un rasgo típico que comparten todos los abusadores. En este caso la prioridad para el adulto son sus propios intereses en detrimento de los intereses del niño(a). Éstos son concebidos como objetos que siren para satisfacer la necesidad del adulto. Se supone que tanto las niñas como los niños deben cumplir todos los roles incluso el sexual, así sirven para compensar frustraciones, carencias o solucionar conflictos que el adulto está viviendo.
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Las experiencias vitales de los abusadores
Todos los pedófilos presentan trastornos en su proceso de individuación, esto significa que no alcanzaron una madurez psicosocial ni relacional.
Una segunda característica de los pedófilos es que han sido profundamente traumatizados en sus vivencias subjetivas, autoestima e identidad por experiencias de carencias de carácter grave y prolongado y/o por experiencias de malos tratos y/o abusos sexuales. Muchas veces estos sujetos guardan de manera disimulada sentimientos de odio, miedo y/o de fascinación por la "fuerza y el poder" de sus agresores y/o presentan de manera compulsiva la tendencia a revivir sus experiencias mediante el abuso de sus víctimas.
Como tercera característica tendría la experiencia de angustia de las separaciones. Cada separación es vivida con especial tensión. Hechos como la hospitalización de la esposa, una separación por viajes, el fallecimiento de la madre, etc. pueden desencadenar todo un proceso lleno de angustia y que los hace más vulnerables debido a la fragilidad que les impide hacer el duelo de una manera sana, o por una representanción de sí mismos que sustentada en la ideología patriarcal, les engustia por creerse perdedores y, sobre todo, por deficiencia del proceso de separación. Muchos de estos sujetos mostraron en la adolescencia una tendencia a quedarse anclados en sus casas. Esto se explica por la existencia de fuerzas emocionales centrípetas que les retenía dentro de la familia y también por las dificultades para establecer contactos sociales con sus pares, seducir a una joven, realizar un proyecto educacional, etc.
Finalmente, se puede mencionar que casi todos los abusadores tienen un representación del género masculino profundamente trastornada. La representación de su masculinidad estaba caracterizada por atributos de poder, fuerza y dominación. Estos hombres fueron adoctrinados en una cultura familiar en la cual los miembros adultos se adherían a los valores de la cultura patriarcal y falocrática. Las relaciones abusivas con los niños les permiten, en momentos de crisis, tener la ilusión de seguir sintiéndose "verdaderos hombres". Para ellos, dominar es más importante que contar con el respeto del otro y el poder es más importante que el diálogo y la colaboración.
Desconectados de sus mundos emocionales, se refugian en sus mecanismos de racionalización y utilizan el sexo y la sexualidad como instrumentos de dominación y prueba de su virilidad.
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Los diferentes grupos de abusadores y su personalidad
Se pueden distinguir claramente dos grupos de abusadores:
1. Abusadores pedófilos obsesivos: Este primer grupo está conformado por hombres que han abusado de varios niños diferentes y presentan una compulsión crónica y repetitiva hacia el acto de pedofilizar. Un pedófilo de este tipo puede agredir como término medio a una veintena de niños. Para este tipo de sujetos los niños son los objetos favoritos y casi exclusivos de su interés sexual. Estos hombres esconden además un profundo deseo de ser niños. Muchas veces sus ocupaciones y entretenimientos favoritos son jueguentes de su niñez y/o coleccionar juguetes y eligen ocupaciones que le permitan trabajar de cerca con niños.
2. Abusadores pedófilos regresivos: El segundo grupo está compuesto por hombres que se transformaron en pedófilos en un momento de crisis existencial que cuestionó sus representaciones viriles. El delito es producto de un deterioro en la capacidad de establecer relaciones afectivas y sexuales satisfactorias con adultos, antes de esta crisis la orientación sexual de estos sujetos era hacia adultos. Los abusos cometidos por este tipo de hombres generalmente se dan en el contexto intrafamiliar y pueden ser comprendidos como un ritual perverso y abusivo. La reincidencia de este tipo de sujetos es escasa.
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Fuente:
Castro Meza, Alfredo Alejandro. El abuso sexual infantil.
Roa, Angélica et al. Manual para la intervención en caso de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes. 1998; Asunción, Paraguay.