ADICCIÓN Y AISLAMIENTO
Problemas en el comer | Mentir | Robar
Juego | Adicción al trabajo
Las adicciones son maneras corrientes de hacer frente al dolor del abuso sexual. Suelen ser contraproducentes y autodestructivas. Puede haber adicción a las situaciones peligrosas, a las crisis o al sexo. Puede haber adicción a los fármacos, drogas, alcohol o la comida, para mantener alejados los recuerdos y para entumecer los sentimientos. Ha de ponerse fin a las adicciones si se quiere sanar.
Por otro lado, el aislamiento suele ir de la mano con las adicciones. Muchas sobrevivientes nos aislamos de nosostras mismas, de nuestras familias y de nuestros amigos. Esto es a raíz del miedo y la desconfianza. Muchas de nosotras crecimos acostumbradas a estar solas y retraídas. Tendemos a pensar que estamos más cómodas si estamos solas, así nadie nos puede herir, nadie nos puede hacer daño, no tenemos que fingir o dar lo que creemos no tener. Sentimos que no necesitamos de las demás personas.
Problemas en el comer
Muchas veces hay problemas con la comida a causa del abuso sexual. Las adolescentes que fueron víctimas de abusos sexuales a veces enferman de anorexia o bulimia. En un sistema familiar rígidamente controlado en el cual el abuso se oculta y todas las apariencias son de normalidad, la anorexia y la bulimia pueden ser un grito de auxilio. Para las niñas que han sido forzadas a una relación sexual que no deseaban puede ser aterrrador que su cuerpo se transforme en el de una mujer. La anorexia y la bulimia pueden ser un intento de decir no, de hacer valer su dominio sobre sus cambiantes cuerpos.
La compulsión a comer en exceso es otra manera de enfrentarse al problema. Las sobrevivientes pueden pensar que la gordura les va a evitar tener que vérselas con avances sexuales.
Durante mi infancia, me negaba a comer. Me llevaron a pediatras, nutricionistas, me daban medicamentos para el apetito, pero no había manera de que comiera... hoy mi terapeuta dice que puede haber sido una manera que yo tenía de mantener el control de ALGO de lo que me estaba pasando en mi vida. Siempre fui esquelética. Pero cuando me empecé a desarrollar, comencé a comer casi compulsivamente. Subí mucho de peso y me mantuve así hasta que me gradué del colegio. Creo que toda la vida he tenido una relación de amor-odio con la comida. Hoy, al enfrentarme finalmente al abuso que sufrí, he tenido la experiencia de volver a privarme de la comida, pero intencionadamente. Es una de las tantas maneras que tengo de castigar a mi cuerpo por todo lo que me ha hecho pasar en mi vida. 
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Mentir
Cuando a la niña se le dice que no hable jamás con nadie acerca del abuso, o cuando la niña no quiere que la gente sepa lo que ocurre en realidad en su casa, puede convertirse en una experta mentirosa. A veces, este hábito de mentir para encubrir o proteger continúa en la vida adulta.
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Robar
Robar es una ocupación totalmente absorbente. Permite olvidarlo todo durante unos instantes, incluso el abuso. Es una manera de crearse distracción o emoción, de reproducir los sentimientos que se tuvieron cuando se sufrió el abuso: culpa, terror, la acometida de la adrenalina. Robar es también una forma de desafiar la autoridad, un intento de recuperar lo que fue robado, de desquitarse. Puede ser también una llamada de auxilio.
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Juego
Jugar es una forma de mantener la esperanza de que la vida puede cambiar mágicamente. Es una manera de representar el anhelo de que la suerte cambie, de que se haga justicia: si ganas un gran premio recibirás finalmente lo que te mereces.
El juego es también una emoción, una manera de escapar a las dificultades y desafíos de la vida cotidiana entrando en otro mundo, un mundo totalmente absorbente en el cual los riesgos y las ganancias están bien definidos.
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Adicción al trabajo
Las sobrevivientes solemos tener una irresistible necesidad de triunfar para compensar la maldad que sentimos escondida en nuestro interior. Ser sobresaliente en el estudio o en el trabajo es algo que se puede controlar y aporta apoyo en nuestra cultura, tan orientada hacia el éxito. Si bien estudiar o trabajar en exceso puede ser la expresión de una fuerte motivación al éxito, también puede ser una manera de eludir la vida interior o relacionarse con las personas que nos rodean.
Durante mi infancia encontré un gran refugio en los libros y en el estudio. Y me era celebrado por todos quienes me rodeaban. Sin embargo, era la manera que tenía de aislarme. Hoy sigo en lo mismo, aunque por otras motivaciones. Me autoexijo a niveles esclavizantes como un modo de autovalidarme y tiendo a reconocerme por los triunfos o fracasos que puedo tener en este ámbito.
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