CONTROL
Caos | Despistes o ausencias | Alerta constante
Humor | Ocupación constante
Muchas sobrevivientes son "controladoras" como un modo de compensar la falta de control que tuvimos en nuestra infancia y muchas veces también en nuestras vidas adultas. Podemos ser inflexibles al cambio, sobrreaccionar cuando las cosas no andan como quisiéramos o desarrollar rituales para mantener el control. Yo tengo incontables rituales para hacer mis rutinas diarias: cuelgo la toalla siempre para el mismo lado, por la noche dejo los cojines siempre en la misma posición, me visto y desvisto siempre en el mismo orden y entro a mi pieza siempre con el mismo pie, por nombrar sólo algunas Me gusta saber qué es lo que va a suceder, no me gustan las sorpresas. Me gusta siempre estar preparada.
A veces este control puede ser positivo. La buena organización es una ventaja cuando se es jefe o madre, por ejemplo. El lado negativo puede ser la falta de flexibilidad y la dificultad para negociar o transigir.
Caos
A veces las sobrevivientes mantienen el dominio generando caos. Si su comportamiento es descontrolado, obliga a los demás a atender a sus problemas. De esta manera consigue que le presten atención (aunque negativa) y se convierte efectivamente en la persona que manda.
Igual que los hijos de alcohólicos, las sobrevivientes suelen ser buenas tanto para resolver problemas como para crearlos. Si bien esta capacidad para manejar las crisis puede servir para algunas circunstancias, también puede ser una manera de evitar los sentimientos. Si la persona tiene adicción a la exageración y al drama es muy probable que en realidad esté huyendo de sí misma.
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Despistes o ausencias
Las sobrevivientes tenemos una extraordinaria capacidad para despistarnos y ausentarnos. Hay muchas maneras de hacer esto. Por ejemplo, si algo la asusta, encuentra un objeto en la habitación en que fijar su atención, igual como podría haberlo hecho durante el abuso.
En lo personal, yo tengo una gran capacidad de ausentarme, pero el problema es que no siempre es controlado. Muchas veces estoy en reuniones, clases o conversaciones donde incluso estoy hablando y contestando pero no estoy realmente "ahí". Mi terapeuta me ha pregunta que dónde voy... pero la verdad es que ni yo sé. Es como cerrar los ojos, entrar en la oscuridad, "desaparecer" del mundo.
El problema de este tipo de distanciamiento es que la persona se desconecta, no sólo del dolor sino también de la alegría de la vida y de los sentimientos humanos. Se evita el dolor pero, a cambio, se pierde también todo lo demás.
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Alerta constante
Siento que si yo puedo mantenerme alerta puedo estar segura, o por lo menos preparada por si algo sucede. Si es que me puedo imaginar lo peor, entonces puede que no pase. Hay veces en que veo trágicas imágenes en mi mente y comienzo a solucionar los problemas mucho antes de que lleguen. Esto puede llegar a ser terriblemente desgastante y agotador. Muchas sobrevivientes solemos estar en alerta constante, ser suspicaces y cautelosas, al punto de que interfiere con nuestro diario vivir.
Estar al tanto de cada detalle y matiz del entorno puede haber salvado a la niña de los abusos sexuales. Es posible que la mujer esté siempre totalmente consciente de su ubicación en una habitación; tal vez escoge un asiento en un lugar desde donde pueda vigilar la puerta para así cerciorarse de que nadie puede aparecer por detrás. Igualmente puede estar muy consciente de las personas que la rodean anticipándose siempre a sus necesidades y estados de ánimo.
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Humor
Un inalterable sentido del humor, un ingenio mordaz o un cierto cinismo pueden ayudar a pasar los momentos difíciles. Mientras se tenga a toda la gente riendo se puede mantener una distancia protectora. Mientras uno vive riéndose, no se necesita llorar.
El humor puede ser una ventaja. Los demás disfrutan con uno e incluso se puede evitar la depresión. Sin embargo, es importante utilizar el humor eficazmente, sin esconderse detrás de él.
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Ocupación constante
Mantenerse ocupada puede ser una manera de ausentarse del momento presente y evitar los sentimientos. En lo personal, he pasado gran parte de mi vida haciendo "muchas cosas", llenando mi tiempo con lo que sea. Sufro en los períodos de vacaciones, cuando tengo tiempo de poner los pies sobre la mesa y no hacer nada. Es entonces cuando debo enfrentar mis sentimientos y recuerdos, lo que se me hace tremendamente difícil.
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