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Testimonios de Sobrevivientes

Título: Mi Historia
Autor(a): Isabel
Fecha: 6 de Febrero de 2008

Todas nuestras historias están cargadas de rabia, de dolor, de injusticia, de pena, de lucha, de indefensión, de tristeza, de soledad y, en muchos de los casos, de incomprensión. Todas las familias tienen sus secretos y, si por desgracia son familias macho-patriarcales, es decir, familias en las que el papel de la mujer se valora y queda relegado al de su capacidad de servidumbre y silencio, la cosa se complica más.

Yo nací en el seno de una familia con esos valores macho-patriarcales. Quedé repudiada familiarmente y en el más absoluto de los silencios a los 24 años. Edad en la que confronté a mi abuelo paterno, la persona que abusó de mí en 3 ocasiones cuando yo tenía 12 años. Lo que recibí el día que lo confronté y le pedí que dijera la verdad, fueron insultos por parte de mis tías y primas y una frase de mi abuelo que no se me olvidaría "no sé si lo hice o no lo hice, pero si lo hice, no lo recuerdo".

Toda mi familia estaba al corriente de mi abuso a los pocos meses de que ocurriera, ya que se lo conté a mi madre, pero nadie hizo nada. Ni mi madre, ni mi padre, ni mi hermano, ni mis tíos.. Nadie me protegió y así mi padre me seguía obligando a ir al pueblo de Segovia, y luego yo continué yendo de manera voluntaria. Pero nunca más me acerqué a el y apenas volví a cruzar algunas palabras.

Nadie tampoco se paró a escuchar todo el miedo y el trauma que se me había quedado dentro, aunque lo intenté y lo pedí. Mi madre me reprochaba que haber cuando dejaba el tema, que ya era hora de perdonarle y que si iba a estar toda la vida protestando de lo mismo... Mi padre aún no ha tenido ni el valor de hablar conmigo sobre lo que pasó, ni mucho menos preguntarle a su padre qué es lo que hizo conmigo (de nuevo un buen ejemplo de familia macho-patriarcal).

En el más absoluto de los silencios y sin ningún tipo de apoyo, sólo me quedó echarle fortaleza a la vida y continuar. Ahora tengo 28 años.

Mi abuelo murió el pasado 14 de octubre de 2007. Actualmente vivo en Irlanda y la noticia me la dio mi hermano por teléfono, porque mis padres no se atrevían a llamarme. Durante años y años pensé y deseé ese momento y en la gran fiesta que iba a hacer para celebrarlo. Cuando mi hermano me dijo que había muerto, empecé a llorar y una gran pena, confusión y alivio se apoderó de mí. ¿Qué era lo que me estaba pasando? Algo muy sencillo, todo el miedo que no me había dejado sentir en 16 años me estaba saliendo a borbotones. Había llegado la hora de afrontar el hecho, de vivir el dolor que nunca me había permitido vivir, de SANAR. He de matizar que quizá podré sanar, pero jamás podré perdonar.

En Irlanda existe una entidad llamada Rape Crisis Center que esta extendida por todo el país. Pedí cita con ellos y después de una sesión de evaluación. me dieron la buena noticia de que me aceptaban como paciente.

En estos meses de terapia, estoy aprendiendo a reencontrarme con esa niña que era feliz y llena de inocencia antes del abuso y cuidar al mismo tiempo a la niña que fue abusada. Perdonar a mis padres por su falta de tacto y actuación y dejar de esperar de ellos algo que nunca me podrán dar: su apoyo, calor y compresión ante mi abuso. También estoy aprendiendo a ver las secuelas que ha dejado el abuso en mi día a día y que aún están presentes. Soy Trabajadora Social y siempre he trabajado con personas sin hogar e inmigrantes. Qué simbólico, ¿verdad? Yo perdí mi hogar el día que confesé a mi madre mi abuso, el día que confronté a mi abuelo, y el día que me marche definitivamente de casa de mis padres. Y ahora mismo vivo en Irlanda, tratando de poner un poco de distancia de todo aquello que aún me hace daño e intentando curarme.

¡¡¡Suerte a todos!!! ¡¡¡Y valor!!!!

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