Testimonios de Sobrevivientes
Hace casi 10 años que no tenía contacto físico con ningún hombre, más por obediencia a Dios y convencimiento secundario, por eso me dejé llenar de kilos para no ser inquietada. Y funcionó, ya que además de viejos nadie se me acercaba. Sin embargo también me hice diabética, consecuencia de años de descuido de mi persona (es curioso, encontré un artículo que relaciona la prevalencia de diabetes en mujeres víctimas de ASI). Comencé a perder peso y a hacer ejercicio para cuidarme y comencé a tratar a un hombre más joven que yo que mostro interés en mí; interés al cual creo yo he sobrecorrespondido (¿acaso siento gratitud hacia él por haberse fijado en mí?).
Fue cuando él acariciaba mi antebrazo como por tercera vez y yo reaccioné -como las otras veces- con una excitación exagerada al estímulo y él, ávido lector de psicología, preguntó desconcertado si yo alguna vez fui sumisa (la sobreexcitación es una de las consecuencias del ASI)... Y entonces vino a mí el recuerdo duro y doloroso del día, de la tarde en que fui más sumisa que nunca: cuando tenía 14 años y un tipo, mi instructor de karate, se me fue encima con tanta violencia y me causó tanto dolor sin importarle en lo más mínimo mis súplicas. Me dolió tanto físicamente y me dolió más él -yo creía que eras virgen- y ahora sigue doliendo más aún él -te juro que sí era virgen-, duele el que yo después lo buscara y que pensara que eso era amor (después de todo nunca me había sentido amada por nadie). Duele el que ahora tenga 39 años y reconocer que eso ha marcado mi vida y que los efectos de ese y otros abusos no me hayan permitido relacionarme efectiva y sanamente con alguien que valga la pena. Qué lastima que haya que tenido que ser así.
Sin embargo, ese no fue el origen de la sumisión. El origen fue en el seno familiar donde se nos acostumbra obedecer y callar, después de todo, los mayores siempre tienen la razón. Por eso mi primo logró que yo chupara su pene o su hermano pudo masturbarse conmigo o sus hermanas que les chupara los pezones (quisiera poder recordar todo, lo trágico es que una de ellas me "cuidaba" cuando era bebé). Y como si no fuera suficiente a los 16 años mi "mejor amiga" me llevó con engaños a una casa donde me embriagó hasta que no pude evitar que abusara de mí. Otra vez mi intimidad fue violada y mi dignidad pisoteada. ¿Autoestima? No la conocía. Duele que haya aprendido que dar sexo era la manera correcta de relacionarme con los hombres que lograron penetrar mi coraza al fin y al cabo -pensaba- eso es lo que buscan y ese es mi uso. ¿Dónde quedé yo? ¿Cómo hubiera sido yo realmente? ¿Qué hubiera logrado en mi vida sin esos dolorosos acontecimientos y sus repercusiones?
Ahora necesito asumirme como víctima y necesito hablar, mi intuición me dice que es necesario para sanar. Ahora sé que yo no participé, fui usada como un objeto. Nunca me preguntaron y nunca merecí que esto me pasara. Sé que a ustedes mujeres y hombres preciosos que se nos arrebató el derecho a elegir nuestra primera vez con quién, cómo y cuándo y el derecho de vivir una vida "normal", les interesa mi testimonio porque a mi me interesa el suyo. Quiero llevar este proceso de sanación y sé que no estoy sola, sé que Dios esta conmigo y Él me llevará de la mano por este camino y que esta página es parte de esa sanidad que yo le pedí. Gracias.
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