Testimonios de Sobrevivientes
| Título: |
¡Cuánta maldad! |
| Autor(a): |
Disipadora |
| Fecha: |
30 de Enero de 2010 |
1a Parte
Estoy ya muy cansada,agotada de luchar conmigo misma, harta de sentirme así, vacía, triste, con un peso que no puedo quitarme de encima, avergonzada, demasiado como para contárselo a mi familia, dudosa, porque no sé, tal vez el hecho de que pasase tantos años atrás, que fuera a manos de mi primo de catorce años teniendo yo nueve, saber que la gente puede verlo como un juego, que era un niño, que yo nunca conté nada... También sufro por el qué pasaría si lo cuento, no sé pero sería malo, muy malo.
Mi tío, el hermano de mi madre, siempre había vivido solo, en un pueblo de Ávila. Su mujer lo dejó, lléndose con el hijo de ambos a su ciudad natal, ya que mi tío tenía problemas de alcoholismo, y los arrastró hasta 13 años después, en su proceso de curación él mantenía contacto con mi tía, para saber de ellos. Tiempo después ellos se reconciliaron al estar ya curado de su dependencia, yo me alegré porque era muy triste verle solo. Se fue a vivir a Cáceres con su mujer y su hijo en el mes de marzo de ese año, estaban felices. Ese verano yo echaba de menos a mi tío, y quería conocer a mi primo, ya que esa família es la única que tengo, aparte de mi hermano, mi madre y mi abuela que vivía con nosotros. Así que ese verano fui con mi abuela a verlos, y yo feliz de conocer al único primo que tenía, tonta de mí.
Cuando llegué estaba feliz, pero me di cuenta de que mi primo de catorce años no me caía muy bien, era desagradable y bruto. Era un bestia, me pegaba, me insultaba, y claro dejé querer estar con él, le ignoraba. Un día mis tíos se fueron a comprar con mi abuela temprano, y me dejaron en casa con él, me desperté y le pregunté que dónde estaban, me dijo que venían en un rato, así es que me senté a ver la televisión, y de repente se me acercó, y fue directo a meter la mano en mi braga. Yo claro, intenté apartarle la mano, pero me ganaba en fuerzas, empecé a llorar y a pedirle por favor que no lo hiciera, sabía que eso era algo vergonzoso, que estaban invadiendo mi intimidad, pero no se apiadó y metió la mano, me tocó por todas partes durante un rato, y al escuchar el sonido de la puerta al abrirse sacó la mano deprisa, y se fue a su habitación.
Cuando llegó mi abuela me preguntó que qué me pasaba, que había estado llorando, y le dije que había peleado con él, y no hizo más preguntas. Los días siguientes yo no me despegaba de mi abuela, le cogí pánico, ya no tengo más recuerdos de ese viaja, nada, es muy frustrante, pero no consigo recordar, sólo eso, me vienen flashes de otras cosas, pero no sé si son reales o no. Desde ese día, desde ese verano, puedo decir que mi inocencia se terminó, sé que tal vez no es mucho, que no es tanto, pero para mí, que ya era una niña con problemas psicológicos serios fue mucho. Me hundí, callada, porque yo siempre he sido una persona que callaba todo. El año siguiente se fueron a Ávila a vivir, al pueblo, y el verano siguiente mi madre me llevó, ese verano apenas lo recuerdo, no sé pero no recuerdo nada, sólo que volvió a meterme mano, y que quería meter otras cosas, Dios qué asco.
Cuando cumplí 12 años mi madre me mandó al pueblo de vacaciones con mi hermanillo pequeño, mi madre ajena a todo la mujer, y ese verano fue horrible, me tocaba y se masturbaba, se colaba en mi cuarto de noche, mis tíos se marchaban y yo me quedaba sola con él, se aprovechaba, un día me introdujo un dedo en la vagina, y me hizo bastante daño, recuerdo que salí a la calle, y estaban mis amigos, iba cojeando, y se reían¿qué te pasa?¿te escociste? jajajajaja. Tuve que decir que me dolía la pierna, pero no tengo palabras para decir cómo me sentí ese día, sentada en un bordillo con esos dolores mientras todos jugaban, me sentí mal, diferente y muy dolida, no sólo por fuera, por dentro mucho más, pensando que por qué me tenía que pasar eso a mí, que no sabía como evitarle, ni esquivarle, que me quedaba la mitad de verano allí, qué angustia.
Pero no se contentó con eso. Obviamente quería experimentar, (qué duro me resulta escribir todo esto) y un día, una tarde mejor dicho, me quedé dormida en la hora de la siesta, y mientras mis tíos se marcharon a la piscina, entonces me despertó y me exigía verme desnuda, que me quitara la ropa, yo le dije que no, entonces me tiró a la cama otra vez, agarrándome las muñecas me dijo: "tengo más fuerza que tú, y no me importa el tiempo que estemos aquí, ni los puñetazos que te tenga que pegar, porque no hay nadie en casa, así es que tú misma, tú sabrás si te vas a quitar la ropa". Yo no quería de ningún modo, así es que le dije que ni hablar, lloré ni se sabe cuanto, le supliqué, pero al final me quité la ropa, lo consiguió, me quité la ropa y mientras lo hacía también me quité la poca dignidad que me quedaba. Yo siempre tuve mucho pudor con mi cuerpo, ni siquiera quería que mi madre me viera desnuda, tenía complejos, y eso fue sin duda una de las peores experiencias de mi vida.
Ese año desarrollé agorafobia, no quería salir a la calle, no podía ni ir al colegio, fue horrible, salía a la calle y me mareaba, sentía el síndrome de la despartición, aunque esto lo he sabido hace poco, pero eso me tuvo de médicos, psiquiatras y psicólogos, terapias de grupo... y ninguno de ellos ha sabido diagnosticar lo que realmente me ocurrió, y yo lo tenía guardado herméticamente porque me sentía culpable, cómplice. Pero bueno, que al retomar las clases fue cuando mis notas calleron en picada, suspendí todo y me volví rebelde y contestona, fue un año confuso, así lo recuerdo. Pero claro lo peor es que ese año me bajó la regla, lo cual significaba que ya era una mujer, y yo no me quería sentir mujer, no, quería ser niña, no quería tener pechos ni caderas, ni que los chicos me mirasen, y desarrollé un bonito cuerpo, voluptuoso, el cual era bastante llamativo, yo no lo aceptaba, empecé a encerrarme en casa, lejos de miradas obscenas, lejos de hombres y chicos, mi madre me ayudó mucho a salir de ese espiral de horror. Conseguí aceptar mi cuerpo casi a los 14 años y di un cambio brusco, me vestía con minifaldas, tops... Y ese verano, fui al pueblo, pero mi madre alquiló un picito para estar la familia junta, y lo pasé bien, la verdad que sí. Pero lo bueno dura poco y claro mi madre se fue a Madrid y yo y mi hermano y mi abuela nos fuimos a pasar el resto del verano a casa de mis tíos, y los abusos siguieron, pero el muy cerdo me decía que quería acostarse conmigo, pero que sabía que yo tenía la regla así es que lo haría con condón. Yo le dije que no se atraviera a tocarme y él venía a mi cuarto por la noche a masturbarse, me intentaba desnudar mientras dormía, pero yo le dije que jamás me dejaría tocar por él, así es que una noche se metió en mi cama y me tapó la boca, y me metió la mano bajo las bragas, me introdujo dos dedos y me hizo un daño horrible, al rato ya se fue, y yo me quedé llorando de dolor un dolor horrible, ese día sangré bastante, me tuve que poner una compresa (toalla) para no manchar la bragas, y me traumó bastante...
2a Parte
Después de todo eso, conseguí por fín que dejara de pasarme. No le vi hasta los 16 años, y esos recuerdos fueron almacenados en mi subconsciente mucho tiempo, y parecía haber superado gran parte de mi trauma, o eso pensé yo. Evidentemente no fue así, a los 16 años me eché novio, el mismo con el que ahora tengo una niña, mi hija Ana Isabel, no diré su nombre verdadero porque supongo que sigo cobarde, pero qué le vamos a hacer. Al conocer a mi novio, enseguida fue un apoyo para mí, o eso creo, porque pasé momentos muy felices con él. Estaba pasando una mala época en casa con mi madre que me llevaba fatal, y él era mi deshaogo, aunque nunca le contaba nada, porque no soy de esas, desgraciadamente, todo me lo callo. Cuando vi a mi primo otra vez a pesar de estar ya "recuperada" todos los sentimientos feos que había sentido hasta entonces se vinieron a la cabeza, el miedo, la desconfianza y la vergüenza. Iba a pasar una semana en mi casa, durmiendo bajo mi mismo techo, en una casa pequeña, sólo una puerta le separaba de mí y no me parecía bastante, tenía miedo, así es que le dije a mi madre que yo quería dormir con ella, y después de mucho insistir me dijo que por qué motivo, que si alguna vez él me había hecho algo, que ese miedo no era normal...
Yo le dije que no, pero que me gustaba estar en su compañía, y ella me dijo que no que durmiera en mi habitación, me dieron ganas de contarlo, de gritarlo, pero me volví a callar una vez más, y dormí en mi cuarto, recelosa, casi sin pegar ojo, por si acaso... Pero gracias a Dios no vino, en toda la semana no intentó nada, sólo noté, y mi chico también, celos de mi novio. Sé que suena absurdo, pero es verdad. El día que se fue le acompañamos mi chico y yo a la estación de autobuses, y al despedirse me dio un beso, y se despidió de mi novio dándole la mano y diciendo: "Cuida de mi prima, no le hagas nada que no le hiciera yo", mi novio se rió y se despidió dándole una palmadas en la espalda, pero a mí no me dio risa, al contrario, se me revolvió el estómago, es que no lo comprendo, ¿cómo pudo tener tanto morro? Si él me arruinó mi vida. Ya no le odio, ya no le deseo lo peor, simplemente cuando pienso en él pienso también, que cómo hubiera sido mi vida si no lo hubiera conocido y me da rabia, asco e impotencia, pero el pasado no lo puedo cambiar, desde entonces no lo he vuelto a ver, ni a saber de él. Lo último que sé es que se casó y se fue a Cáceres, lejos, y me alegro, no le deseo mal, simplemente lo quiero lejos. Me queda la calma de que no lo volveré a ver más, ya que mi madre y mis tíos no se hablan, y no creo que vuelvan a hacerlo. Actualmente estoy tratándome esto, pero me está costando mucho porque recordar es volver a vivir y no quiero. Por que lo quiera o no esos son los únicos recuerdos vivos y nítidos que tengo de mi infancia y es muy triste. Ahora debo superar eso y además dejar de estar temiendo por mi hija todo el rato,que me da miedo que a ella le ocurra algo así, y cualquier cosa me deja con la mosca tras la oreja.
Debo salir adelante, debo empezar a fiarme de la gente, no toda es mala, no toda hace daño... y yo ya no soy una niña, soy adulta y puedo defenderme, eso me lo repito cada día. Intento dejar lejos la ansiedad, la depresión, las conductas destructivas y sobre todo quiero vivir organizadamente, poner en orden mis ideas, y dejar de autolesionarme. Esto útimo de lesionarme empecé a hacerlo hace unos 3 años, pero sólo lo hago cuando discuto con mi pareja que no puedo más, que parece que voy a explotar, eso me calma, pido perdón por contarlo aquí pero sé que no es algo que pueda contar a nadie libremente, y la verdad al entrar en esta página y leerlo me quedé sorprendida porque no sabía que tenía que ver con los abusos, aunque no se lo he dicho a nadie, ni a mi psicóloga, y no sé si lo haré en algún momento. Gracias por este espacio para escribir, para sacarse esto de encima, porque a la única persona que se lo conté que es mi pareja, me contestó que no le parece tan grave,que lo hizo porque era un adolescente excitado y con ganas de descubrir, pero eso a mí no me convence, el daño está hecho. Os deseo fuerza y suerte.
3a Parte
Escribo una parte número tres porque la finalidad es contarlo todo, y eso es lo voy a hacer, sacar la basura. Cuando tenía diez años mi madre se echó novio, un hombre agradable, al que yo conocí la noche anterior a la que ella decidió muy egoístamente traerlo a vivir a casa, sin contar con su familia. El primer día ya sentí su mano en mi intimidad, fue sobre la ropa, mientras me besaba el cuello, y mi madre que lo vio todo "le regañó". Durante todo ese tiempo no volvió a pasar nada, hasta que los pechos me empezaron a crecer y le gustaba rozármelos, yo tenía 12 años, y eso me ocurrió paralelamente a los abusos de mi primo, y me tocaba, sólo el pecho, pero eso a los 12 años es mucho para una niña delgada con apenas pecho, y con un gran complejo por mi cuerpo. Fue ese el desencadenante para que enfermara psicológicamente. Sucedió durante unos meses, después de pasarme episodios de agorafobia y otras cosas, nunca más lo hizo... Mi tío, al que siempre había querido, se ocupó de quitarme la poca fe que me quedaba en mi propia familia, que ha sido sin duda mi peor ememigo, no sé, pero el año de mis trece años fue inolvidable. Pero no de bueno, mi tío también abusó de mí, sólo en una ocasión, pero esa vez no la olvido, en la piscina, me cogió en el aire, me levantó y me metió el dedo bajo el bañador, que noté cómo se hundía dentro de mí, cuando lo hizo me tiró al agua y se reía. Qué hijo de su madre, qué persona más mala, sabiendo todos los problemas que tenía, depresiones, fobias y demás, lo hizo y encima se reía. Eso no se lo perdonaré jamás en la vida. Traicionó mi confianza. Le quería, pero después de eso, nada, murió para mí. En el instituto, tuve un intento de violación por parte de dos compañeros y amigos, no lo contaré, para qué remover más la basura, pero fue muy desagradable, sólo eran unos niños, tal vez no hubieran seguido adelante pero tal vez sí. Tuve la suerte de zafarme, se lo dije a la jefe de estudios que habló con ellos y fueron sancionados y se disculparon, pero el daño estaba echo, aunque prefiero olvidarlo. Tengo 30 años, tengo una casa, un trabajo, una niña, una pareja... Pero esto me impide ser feliz, espero serlo algún día, lucho para ello. Gracias por leer pacientemente mi historia, un abrazo a todos y ser felices.
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