Testimonios de Sobrevivientes
Mientras leía tu página sentía como mi garganta se iba tensando, como empezaba a toser y lentamente me invadía el silenciamiento de siempre, mi afonía. Así reacciono aún con mis 59 años, después de 17 años de haber aceptado que algo no estaba bien en mí, y quería encontrar la respuesta de por qué siempre estaba triste y nada me hacía feliz. Soy una más, no tienes idea cómo me he pasado buscando literatura, terapeuta, grupo de ayuda, y sobre todo que nadie me dijera como siempre "olvida eso, ya pasó, perdonalo y sigue viviendo".
Tengo rabia, mucha ira porque me robaron mis mejores años, y ahora lo veo más claro cuando mi Poder Superior, me permitió cuidar a mi nieta, ella me ha regalado lo mejor, cuidar a mi niña interior, amar a mi niña interior, amarme y perdonarme, pero también me llena de ira porque no entiendo por qué me dañaron. Era un ser inocente, imperfecto y perfecto a la vez, dulce y maravilloso como pude ser, ahora llevo mucho dolor, llevo muchas relaciones inadecuadas, llevo un hijo suicidado producto de un abuso sexual, pero creo que lo que más me mata y mis lágrimas corren por mis mejillas es mi pregunta POR QUÉ A MÍ?
He buscado ayuda, en mi país y fuera de él, he buscado literatura, he recibido el apoyo de mis amigos del extranjero que me consiguen libros y desde octubre del año pasado después de leer, EL CORAJE DE SANAR, y formar un pequeño grupo de abuso, soy otra persona, me encontré con mis pares, nos apoyamos, somos pocos, pero ya empezamos. En mi país esto está en pañales, no tenemos psiquiatras especialistas en abuso sexual, las leyes existen pero no se cumplen, pero sobre todo no hay literatura y todavía se vive en el tabú. De ese tema no se quiere hablar. Yo, al igual que tú, recibí la ayuda de un maravilloso sacerdote que me ayudó mucho, pero ahora siempre me reconozco una mujer guerrera, una mujer amazona y una mujer obediente. Por esto aunque vomitara, aunque me orinara, aunque depusiera en grandes diarreas, aunque me postrara por días de días, yo seguía leyendo y buscando ayudarme y aquí estoy. Recibiendo de ti, una mujer maravillosa como yo, el mejor regalo, reconocernos que nos robaron la infancia, pero que seguimos sobreviviendo, y vamos a sanar.
Si llegas a recibir mi correo y me contestas te contaré con más detalles mi historia, pero ahora mismo quedé sin voz, porque de esa manera mi cuerpo reacciona para silenciar el dolor. Se me olvidaba soy de Panamá, de un pequeño pueblito muy pintoresco, David, el que venció a Golith, y la página me la envió una amiga de Texas.
Abrazos, Herly Elena
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