Testimonios de Sobrevivientes
| Título: |
Lo Mío |
| Autor(a): |
María |
| Fecha: |
23 de Mayo de 2010 |
Se me hace muy difícil el poner esto en palabras nuevamente pero me ha aparecido una gran oportunidad el poder contarlo a gente con las que he sentido confianza y sobre todo apoyo en algo que pareciera no se olvida nunca. Ni con psicoanálisis, ni gestalt, ni regresiones, ni sesiones de ayahuasca, ni yoga, aunque sí es justo e importante comentar que ha sido la práctica de esta última, del kundalini yoga lo que siento ha producido un cambio importante en mi en relación con el tema, y es que uno aprende a aceptar, de una extraña manera empiezas a vivir de mejor manera con eso y con todo.
Al grano: A los 17 años pude despertar gritando una noche y contarle a mi padre, quien me criaba, que mi abuelo materno cuando tenía como 7 años me había metido sus dedos en los genitales cuando yo dormía entre él y mi abuela cuando nos cuidaron varias veces por problemas políticos de mis padres. Detalles de la o las situaciones nunca he podido recordar hasta la fecha pero sí me acordé todos los días de esa extraña situación todos los días después, todos. Tanto que una creía llegar a inventarlos, ¿no? Y eran como imágenes aterradoras que uno no entendía porque volvían a aparecer sin aviso y sin uno poder evitarlas.
Años después de compartir ese secreto con mi padre volvimos a Chile y a ver a los abuelos, pasé varios años con el corazón en la boca hasta que un día pude irlo contando a algunos familiares, a mi madre, de que había sido su padre, a mi abuela se lo contaron y dijo que no le extrañaba. Así pasaron otros años más con quiebres internos en la familia por el asunto, hasta que me decidí a escribirle una carta vía e-mail a mi abuelo en donde le decía claramente que recordaba lo que me había hecho y que me había jodido la vida con esa cuestión. Él no se demoró nada en aceptarlo diciendo que había sido sólo una vez y que había bebido. No pude decirle nada, qué le iba a decir a ese abuelo al que toda la familia siempre le había temido por su autoritarismo, a mi era a las que peor trataba siempre, la gran ironía.
Pasaron varios años más con algunos distanciamientos mayores míos con quienes permanecían medianamente a su lado, pronto murió y yo ya prácticamente ni le hablaba, quiero creer que ya le había perdido el miedo en vida. De esto han pasado ya como 10 años y bueno, se va olvidando, así como imagen incontrolada que nos invade la cabeza y el corazón si, pero aparece en las relaciones afectivas, en lo sexual, en adicciones profundas y en nuestra seguridad en el mundo, en las ganas de tomar el control de nuestras vidas, porque una pierde un poco eso pienso. Es como que mutilaran una parte de una fundamental para vivir y crecer con todo. La vida se muestra muy extraña a veces para nosotros, pero si estamos atentos también nos entrega oportunidades que pueden resultar muy aliviadoras, dolorosas sí pero no queda otra que seguirlo intentando. En estos días había vuelto a tener algunos momentos de agobio con el tema, incluso un episodio más crítico en un viaje con ataque de llanto y todo. Una situación con un caballero me había llevado a eso nuevamente, con el mismo temor y desesperación, pero ya intentando calmarme y decirme que yo ya era grande y que podría protegerme y nunca más nadie me haría algo así. Leí a Vinka hace algunos años y ahora me tocó saber por una revista de este sitio, y aquí estoy para lo que venga. Yo quiero ser feliz a pesar de aquello.
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