Testimonios de Sobrevivientes
| Título: |
¿Para qué? |
| Autor(a): |
Pamela |
| Fecha: |
24 de Mayo de 2010 |
Soy una mujer de 46 años, creo en Dios, la vida eterna, las vidas pasadas, los ángeles y más. Vivo con un hombre a quien amo inmensamente, me ha apoyado y entendido, tenemos dos hijos. Cuando era chica siempre supe que iba a ser muy feliz y que iba a tener una familia maravillosa, y es así, ese es mi triunfo sobre el abusador. He salido adelante gracias a Dios que siento que siempre ha estado conmigo. Un terapeuta que me trató como a los 22 años, mucha gente que nunca supo que con su cariño y amistad me ayudaba a sanar, terapia floral que me ha ayudado a salir de mi rol de víctima, y un grupo de terapia cuyo objetivo es que las personas asumamos nuestra responsabilidad en nuestra vida.
Fui abusada, violada por el clásico tío anexo a la familia, generoso,simpático, padrino de dos de mis hermanos, nadie sospechó, y yo me sentía sucia, avergonzada, cómplice. Esto ocurrió, me parece que desde los 4 ó 5 años hasta los 11, cuando me puse furiosa, lo enfrenté, le grité, eso lo descolocó, lloró, me dijo que nunca había querido hacerme daño, me miró con rabia (esa vez no ocurrió nada sexual) y me llevó a mi casa. Nunca más se me acercó, luego desapareció de la vida de la familia. Durante muchos años tuve rabia con mi mamá, porque desde mi punto de vista debió haberse dado cuenta de lo que ocurría, no me protegió como yo esperaba que lo hubiera hecho. Tenía como 28 ó 30 años cuando leí un artículo sobre Victor Franck, siquiatra austricaco-judío, sobreviviente del holocausto, toda la familia muerta, etc. El plantéa el PARA QUÉ, porque no hay respuesta a la pregunta ¿por qué? Yo me la había hecho durante tantos años y sólo me torturaba, empecé, lentamente a cambiar de posición, durante tantos años había sido víctima, en el fondo hasta me acomodaba, era como: "yo soy así porque me ocurrió esta injusticia", con esta otra pregunta:¿para qué? Yo tenía que tomar un rol activo en mi vida, era: ya, me ocurrió esta injusticia, ahora veamos para qué me sirve haber vivido esta situación y aunque parezca brutal, toda experiencia sirve.
No sé donde leí o escuché otra pregunta: ¿POR QUÉ NO A MÍ? Me sirvió mucho esta pregunta, empecé a cuestionarme, qué me hacía a mí diferente a otras personas, cómo para que a otras u otros les ocurrieran cosas malas, desgracias, violaciones, etc. y no a mí. He aprendido que no soy culpable de lo ocurrido, es como si alguien va pasando y cae sobre ella una rama de árbol, a un trozo de chatarra espacial, pasó, mala suerte, ahora qué hacemos para salir adelante. Ahora puedo hablar de lo ocurrido sin pena, aún con algo de enojo, sin vergüenza, entendí que la persona abusadora (quien comete abuso de cualquier tipo: físico, sicológico, etc.), establece un lazo de complicidad con la persona abusada. El abusado no hablará del tema porque tiene algo de "culpa", pero cuando la persona abusada es capaz de contar lo ocurrido este lazo se rompe, ya no se está más atado a la persona abusadora.
Hace un par de años les conté la historia a mis hijos (en diferentes momentos a cada uno), la pregunta de ambos fue ¿te gustaría matarlo?, y me di cuenta que no, que yo no gano nada con querer matarlo (como quise hacerlo tantas veces), que a mí su sufrimiento no me beneficia, que tenerle odio me hace daño, y no vine a esta planeta a sufrir o a provocarme daño. Tiempo antes de eso tuve un sueño: llegaba a un lugar, había gente alrededor de una mesa, y estaba este personaje sentado ahí, yo me acercaba, lo tomaba de la solapa del vestón, lo levantaba (aún cuando él era muy alto), le iba a pegar un combo gigante, y me daba cuenta que era débil, viejo, que no iba a resistir mi golpe, frustrada lloraba salvajemente. Me despertó mi marido asustado porque yo estaba llorando de una forma, era como que me vaciaba en llanto, ahí me di cuenta que él era un pobre tipo, y yo era más fuerte que él. Alguien me decía hace poco que desde la creencia en vidas pasadas, él habría sido una víctima mía en otra vida, yo le habría hecho daño, si es así siento que la deuda quedó saldada, yo no siento odio por él, puedo vivir en paz. Ya no siento enojo hacia mi mamá, entiendo que no supo evitar lo sucedido, que no es perfecta, así como yo tampoco lo soy, y lo que más importa es que la amo inmensamente, cosa que no me daba cuenta porque estaba demasiado ocupada en estar enojada con ella. Esta es parte de mi historia, siento que estoy reconciliada con esta parte de mi vida, que ha contribuido a que yo sea quien soy.
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